1 Timoteo 6.6-11

El mundo atribuye al dinero una importancia mucho más grande que la que Dios quiso que tuviera. En vez de ser simplemente un medio de intercambio de bienes y servicios, se ha convertido en objeto de codicia, en una fuente de poder y de prestigio, y en un medio para alcanzar estatus, felicidad y seguridad.