Las minas terrestres cuidadosamente camufladas son armas mortíferas de guerra. Si un soldado pisa una sin darse cuenta, sufrirá lesiones graves o mortales. Lo que es cierto en las batallas físicas, también lo es en el mundo invisible. En el camino de todo cristiano, hay minas destructivas que causan un gran daño espiritual a los creyentes incautos.