Jesús: ¡Nombre precioso!

Lucas 1.26-33

Nunca ha habido el anuncio de un nacimiento semejante al del Señor Jesús. ¿Qué otro nacimiento ha sido proclamado por ángeles, no solo una vez, sino tres veces? Primero, el ángel Gabriel se le apareció a María para informarle que sería la madre del Hijo de Dios, quien se sentaría en el trono de David y gobernaría para siempre.

Luego, un ángel vino a decirle a José que el niño en el vientre de María había sido concebido por el Espíritu Santo (Mt 1.18-21). Y finalmente, una multitud de ángeles apareció a unos pastores, anunciando que el Salvador había nacido (Lc 2.8-14).

Además, Dios mismo eligió el nombre de este niño especial. Tanto a María como a José se les ordenó que lo llamaran “Jesús”. A pesar de que este era un nombre común en Israel en ese tiempo, adquirió gran importancia cuando se le dio al Hijo de Dios. Filipenses 2.9, 10 dice que Dios “le exaltó… y le dio un nombre que es sobre todo nombre”; y llegaría el día cuando todo el mundo se inclinará ante el nombre de Jesús, y le confesarán como Señor.

Pero hoy el precioso nombre de Jesús es utilizado con frecuencia de una manera irreverente. Cuando escucho a personas insultar y utilizar mal el nombre del Señor, mi primera reacción es sentirme enojado porque no es tratado con la reverencia que merece. Pero mi ira rápidamente se convierte en compasión, porque me doy cuenta de que no saben ni entienden cuánto significa Él para mí.

¿Y qué de usted? ¿Cómo se siente cuando el nombre de su Salvador es degradado por personas ignorantes o incrédulas? ¿Qué puede hacer para ayudarles a apreciar la grandeza de ese nombre, y a Quién lo lleva?

Lectura Bíblica: 1 Pedro 1-5

Tomado de: EnContacto